España post-Franco (1975-1978). Tras la muerte de Franco en noviembre de 1975, el rey Juan Carlos I y el presidente Adolfo Suárez condujeron una transición pactada. Hitos clave: Ley para la Reforma Política (diciembre de 1976), elecciones constituyentes (junio de 1977), Constitución de 1978 ratificada en referéndum. La transición española es estudiada como modelo de pacto entre élites con amnistía limitada (Ley de Amnistía de octubre de 1977) — modelo replicado parcialmente en otras transiciones.[7]
Sudáfrica post-Apartheid (1990-1994). La liberación de Nelson Mandela en febrero de 1990 inició cuatro años de negociación que culminaron en las primeras elecciones multirraciales de abril de 1994. La Comisión de Verdad y Reconciliación (1995-2002) presidida por Desmond Tutu se convirtió en el modelo internacional de justicia transicional con énfasis en verdad pública y amnistía individual condicionada al testimonio.[7]
Chile post-Pinochet (1988-1990). El plebiscito de octubre de 1988 derrotó la prolongación de Pinochet con un 56% del No. Las elecciones de 1989 trasladaron el poder ejecutivo a Patricio Aylwin en marzo de 1990. La Comisión Rettig (1991) documentó las violaciones a derechos humanos. La transición chilena combinó amnistía pactada (Ley de Amnistía de 1978, no derogada de inmediato) con justicia tardía pero progresiva.[7]
Polonia (1989). Las negociaciones de la Mesa Redonda entre Solidaridad y el régimen comunista produjeron las elecciones parcialmente libres de junio de 1989, ganadas masivamente por la oposición. La transición polaca se estudia como ejemplo de cambio rápido sin colapso económico, gracias al pacto temprano entre élites.[7]